Piensa en este momento que estás viviendo. Justo este instante en el que estás leyendo esto. ¿Estás completamente concentrado? ¿O tu mente comienza a divagar y realmente lo que estás haciendo es leer, o más bien, ver estas palabras pero sin comprender ni una sola de ellas?

Los seres humanos tendemos a no fijarnos en el presente. Suena extraño ¿cierto? Pero es verdad. Estamos finalizando una tarea cuando ya estamos pensando en la siguiente que debemos realizar. Vamos en el camino a casa pero estamos pensando en los pendientes futuros o analizando algo que dijimos o algo que sucedió en alguna parte del día. Vivimos pensando en el pasado y en el futuro, más casi nunca en el presente.

Vivir en el pasado causa depresión, vivir en el futuro causa ansiedad y vivir en el presente causa tranquilidad. Suena fácil pero llevarlo a cabo es complicado.

Es justo ahí donde entra el Mindfulness. Aunque el término se haya puesto de moda últimamente, la verdad es que esta técnica lleva miles de años siendo practicada.

Mindfulness significa estar en el momento presente, sin distracciones, enfocándose en el aquí y el ahora. Es vivir cada emoción del presente al máximo, saborear lo que comemos, escuchar y no sólo oír, observar en lugar de ver, es disfrutar de todo nuestro entorno y de nuestro interior.

¿Alguna vez has caminado en la orilla de la playa? Esa sensación de sentir la arena bajo nuestros pies y el agua del mar rozar nuestros dedos. La brisa del mar y el aroma a agua salada. Voltear al cielo y disfrutar de los diferentes tonos de azul. Eso, justo eso, es el estado mindfulness: estar aquí y sentir lo que está pasando en este momento. Estar consciente de tu entorno y de tus emociones sin juzgarlas.

Vamos a hacerlo en este momento. Tómate 10 segundos, cierra los ojos y revisa cómo están tus emociones. ¿Sientes apatía, cansancio o ansiedad? ¿O te sientes neutral y un poco aburrido? ¿Sientes alegría, motivación, empatía? Sé honesto contigo mismo y principalmente NO JUZGUES lo que sientes.

Veamos otro ejemplo. En algún momento del día en el que vayas a comer, enfócate en eso: comer. Mete el bocado a tu boca y siente la textura. ¿Es rugosa? ¿Es suave? ¿Es seca? ¿Es jugosa? Ahora vayamos al sabor: ¿te gusta? ¿es salado o ácido? Trata de identificar los ingredientes con lo que fue hecho. ¿Tomillo? ¿Mucha sal? ¿Tiene canela, pimienta o tal vez está un poco simple?

¿Más? Si estás jugando con tus hijos, deja de lado las distracciones. Si estás platicando con alguien, hacerlo sin estar pensando en las cosas que tienes que hacer después. Si ya estás acostado para dormir, relajarte sin estar pensando en lo que pasó, pudo pasar o va a pasar.

¿Por qué?

Porque IMPORTA. Porque todo esto define la calidad de tu vida. Practicar Mindfulness, en primer lugar, te crea paz, ya que únicamente estás observando lo que pasa dentro de ti, alrededor de ti y lo que te pasa a ti sin juzgarlo.

Ahora, practicar Mindfulness constantemente puede traer grandes beneficios. Pasar mínimo 20 minutos al día practicándola te puede dar resultados impresionantes. Aquí van algunos de ellos:

  • Reduce la ansiedad.
  • Incrementa el auto control.
  • Aumenta el optimismo.
  • Disminuye los atracones de comida.
  • Estabiliza las emociones.
  • Reduce el dolor.
  • El sistema inmunológico se refuerza.
  • Mejora la capacidad de relajación y concentración.
  • Aumenta la productividad.
  • Reduce el estrés.
  • Ayuda a prevenir enfermedades mentales.
  • Hace que la música suene mejor.
  • Reduce el riesgo de sufrir depresión.

¿Por qué no empezar ahora? Ahí te va un ejercicio para principiantes:

Cierra los ojos y enfócate en en contar lentamente hasta 10. Si llegas a perder la concentración, vuelve a empezar desde 1. Por ejemplo: “Uno… dos… tres… tengo que ir a pagar el recibo de luz. Oh, UPS, estoy pensando.”

Vuelve a empezar.

“Uno… dos… tres… cuatro… “

¿Cómo te fue? ¿Te sientes más tranquilo, relajado y/o concentrado?

Lo estás haciendo muy bien. Y. como todo, entre más lo practiques, más comenzarás a notar cambios en tu vida.

¡Gracias por darte la oportunidad!